2014 con los 5 sentidos

             Uno tiene tendencia a recordar ciertas fechas por lo que significaron en la infancia, sobre todo aquéllas que cuesta encontrarles un significado en la actualidad. Y eso es lo que me ocurre a mí con la navidad.

               Sigo instalado en esa navidad que empezaba tal día como hoy, con la banda sonora de los niños de S. Ildefonso marcando el estribillo a golpe de pedrea, hasta que un premio gordo nos cambiaba el paso. Me sigo negando a que los grandes comercios y las luces municipales marquen el inicio de mi navidad un mes antes de tiempo. Tampoco reconozco a ese gordo simpático vestido de rojo que cada año se instala en más hogares, símbolo de estos tiempos en los que quizás nuestros hijos son los que viven por encima de nuestras posibilidades. Los mismos a los que ahora, por primera vez en varias generaciones, estamos condenando a no mejorar las condiciones de vida de sus antecesores.

               Y como estamos en el momento, un deseo para el 2014: que lo vivamos con los cinco sentidos.

               Que no sigamos ciegos ante el paisaje del horror, guerras y desigualdades que nos acercan más al animal que llevamos dentro que al tecnócrata de última generación.

               Que abramos las orejas a nuestros jóvenes, la generación más preparada, más solidaria y más sensible con todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

               Que tengamos más tacto con nuestros distintos y nuestros mayores, mañana podemos ser nosotros los diferentes e irremediablemente tenemos una tendencia a hacernos mayores.

               Que el buen gusto presida todos nuestros actos, hasta los más enrabietados, pues no está reñido con el espíritu combativo.

               Que el olfato no nos falle cuando algo huele mal y nos permita rechazarlo públicamente.

               Y que ese sexto sentido que aparece a veces marque una sonrisa en tiempos severos.

               Salud, trabajo y tiempo para el ocio.

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Taller de DULCE y REGALO

Este noviembre, con el otoño todavía encaramado al paisaje de estas tierras, hemos organizado un taller en el que hemos pretendido combinar elaboraciones de envoltorios con elaboraciones dulces, perfecto maridaje para un regalo de buen gusto -con toda su literalidad- hecho enteramente en casa, a nuestra imagen y semejanza.

Para ello, y de la mano de dos damas de las últimas tendencias en paquetería, Mayte y Miriam -tanto monta-, nos hemos puesto al día en términos tan actuales como packaging, scrapbooking, whasi tape, masking tape, … y nos hemos adentrado en el mundo de los nuevos diseños de etiquetas, blondas, cintas, troqueles, tampones, perforadoras y otros muchos recursos para la elaboración de unos formidables envoltorios para nuestros regalos.

Y el resultado ha sido estupendo, o con esa sensación me he quedado.

Y claro, esto no hubiese sido posible sin la propuesta de este taller por parte de Mayte y sin su esfuerzo junto con el de Miriam para que todo resultase armónico e interesante. Gracias por este Día de Luna especial.

Algunas herramientas necesarias para preparar unos envoltorios originales

Algunas herramientas necesarias para preparar unos envoltorios originales.

Materiales varios para dar forma, color y personalidad a los envoltorios

Materiales varios para dar forma, color y personalidad a los envoltorios.

La teoría, ...

La teoría, …

... y la práctica.

… y la práctica.

Los papeles cambian sus formas pero sin perder los papeles.

Los papeles cambian sus formas pero sin perder los papeles.

Todos los elementos se van agrupando a la espera de ser útiles

Todos los elementos se van agrupando a la espera de ser útiles.

Y lo que antes eran papeles más o menos agraciados ahora se convierten en objetos decorativos.

Y lo que antes eran papeles más o menos agraciados ahora se convierten en objetos decorativos.

Una vez confeccionados los objetos donde guardar las elaboraciones de la cocina, nos dispusimos a convertirnos en unos cocinillas. Pensando en la época en la que nos encontramos, en la duración del taller y en las fiestas navideñas que se aproximan, decidimos que las elaboraciones a realizar serían un par de reposterías y un par de conservas. Como repostería elaboramos unos Polvorones de avellana con sésamo negro, para recuperar sabores antiguos que las elaboraciones industriales han hecho desaparecer, y unas Pastas de mantequillas con frutas pasas -orejones, dátiles, ciruelas y uvas- de sabor muy navideño. Las conservas consistieron en unas Castañas en almíbar, aprovechando el noviembre castañero y que se trata de una elaboración que nos va a dar mucho juego para elaboraciones posteriores con la castaña como elemento fundamental, como son púdines, flanes, mouses, cremas, tartas, … y otros dulces que nuestra pericia cocinera nos permita elaborar; y un Chutney de pera, elemento agridulce que acompañará una buena carne, un pescado, una arroz o una pasta.

Con las manos en la masa.

Con las manos en la masa.

Las pastas de mantequilla listas para su empaquetado, si superan nuestro impulso inicial.

Las pastas de mantequilla listas para su empaquetado, si superan nuestro impulso inicial.

Denuevo con las manos en la masa a la búsqueda de los polvorones.

Denuevo con las manos en la masa a la búsqueda de los polvorones.

Los polvorones van tomando forma para después tomar color.

Los polvorones van tomando forma para después tomar color y sabor.

Las castañas a la espera de ser embotadas y embellecidas.

Las castañas a la espera de ser embotadas y embellecidas.

Y el resultado final, dulce regalo con nuestro toque personal tanto en la elaboración como en la presentación.

Y el resultado final, dulce regalo con nuestro toque personal tanto en la elaboración como en la presentación.

RECETAS DE LAS ELABORACIONES EFECTUADAS EN EL TALLER:

POLVORÓN DE AVELLANAS CON SÉSAMO NEGRO (para unos 15 polvorones).

  • 200 grs. harina.
  • 100 grs. avellanas peladas.
  • 100 grs. azúcar glas.
  • 100 grs. manteca de cerdo.
  • Semillas de sésamo negro para adornar.
  • Azúcar glas para espolvorear por fuera.

            Comenzamos la receta tostando ligeramente la harina en una sartén con cuidado de que no se queme ni coja demasiado color tostado para no añadir sabores amargos en el dulce.

            Mientras enfría la harina mezclamos bien la manteca con el azúcar. Trituramos finamente las avellanas y las añadimos a la harina.

            Finalmente mezclamos bien la harina con la manteca, amasamos y estiramos la masa con un rodillo, dejando un grosor de 1,5 cms. aproximadamente.

            Cortamos la masa con un cortapastas del tamaño deseado y vamos colocando cada porción en una bandeja de horno con un teflón, uniendo los recortes de la masa sobrante para volver a estirar y aprovechar toda la masa. Espolvoreamos unos granos de sésamo y metemos al horno precalentado a 180º hasta que los polvorones tomen un tono tostado, unos 20 minutos. Dejamos enfriar y espolvoreamos azúcar glas, si nos gusta la idea. Manipulamos con mucho cuidado, pues como ya sabemos se trata de una pasta delicada que se deshace fácilmente.

             Con esta misma receta base podemos realizar diferentes variaciones, sustituyendo el fruto seco por otro que nos apetezca más como almendras, nueces, pistachos, anacardos, … Además podemos añadirle canela en polvo o vainilla para darle otro toque diferente.

PASTAS DE MANTEQUILLA CON FRUTAS PASAS (para unas 24 pastas)

  • 200 grs. harina.
  • 100 grs. mantequilla.
  • 12 grs. levadura en polvo.
  • 75 grs. azúcar
  • 1 huevo
  • 24 grs. de leche fría.
  • 125 grs. de frutas pasas troceadas.

            Mezclamos la harina con la levadura en un bol y añadimos la mantequilla fría cortada en finas láminas. Con los dedos vamos uniendo y  desmigando la masa hasta que quede con una textura de pan rallado y homogénea. Añadimos el azúcar y mezclamos.

Añadimos las frutas pasas elegidas –uvas, orejones, dátiles, ciruelas, …- previamente troceadas en tamaño similar al de las uvas pasas sultanas.

            Finalmente, batimos el huevo, añadimos la leche y lo volcamos sobre la masa seca, mezclando bien hasta conseguir una masa bien ligada.

                        La masa quedará ligeramente pegajosa, pero nos aventuraremos a hacer bolas que colocaremos sobre una bandeja con teflón, aplastándolas ligeramente para que tomen forma de pasta. Dejaremos suficiente espacio entre ellas porque crecerán con el calor. Metemos las bandejas en horno precalentado a 180º y sacaremos cuando veamos que están tostadas al gusto, después de unos 12 minutos de horno.

             Las frutas troceadas las podemos sustituir por un fruto seco toscamente triturado, por frutas escarchadas, por una única fruta como los arándanos secos o los orejones de melocotón o los dátiles, por frutas deshidratadas –piña, manzana, albaricoque, …- ablandadas en un zumo de naranja, por chispitas de chocolate, … obteniendo una pasta diferente en cada caso.

CASTAÑAS EN ALMÍBAR.

  • 1 kg. de castañas.
  • 800 grs. de agua.
  • 500 grs. de azúcar.
  • 1 rama de canela.

            En primer lugar pelaremos las castañas, eliminando las dos pieles que las recubren. Para ello las asaremos ligeramente al horno durante unos 20 minutos a 180º, sin olvidarnos de darles un corte en la piel para que no estallen en el interior.

            Una vez peladas pondremos al fuego el agua, el azúcar  y la canela para realizar el almíbar y cuando rompa a hervir introduciremos las castañas dejándolas al fuego unos 20 minutos.

            A continuación y sin dejar que enfríen, las introduciremos en tarros de cristal previamente esterilizados, rellenado hasta el borde inicial del cuello –donde comienza la rosca-, quedando bien cubiertos por el almíbar. Cerramos bien los tarros y los metemos en una cazuela con agua caliente que los cubra casi hasta la tapa, dejándolos hervir un mínimo de 15 minutos. Con este baño maría habremos conseguido realizar el vacío que nos permitirá dejar los tarros a temperatura ambiente durante meses.

             Con las castañas en almíbar de base podemos realizar una serie de platos dulces que nos permitirán rematar una buena comida. Desde un flan de castañas, un puding, una mouse, un helado, una crema pastelera, una tarta, una sencilla crema triturando las castañas como base de un postre más elaborado, … y si nos gustan los acompañamientos dulces simplemente con abrir un bote tendremos un buen acompañamiento de una carne de caza o roja.

CHUTNEY DE PERAS CON DÁTILES.

Un chutney es una confitura agridulce especiada que acompañará muy bien carnes pescados, arroces y pastas.

  •  450 grs. de peras.
  • 50 grs. de dátiles sin hueso.
  • 250 grs. de vinagre de manzana.
  • 150 grs. de azúcar.
  • 1 rama de canela.
  • ½ cucharadita de jengibre en polvo.
  • ½ cucharadita de clavos.

             Pelamos y troceamos las peras en taquitos pequeños.

            Ponemos al fuego el vinagre con el azúcar y las especias y dejamos que hierva 5 minutos. A continuación introducimos las peras y dejamos que hierva a fuego lento durante 15 minutos. Antes de quitar del fuego introducimos los dátiles troceados también en taquitos, dejamos hervir un par de minutos y retiramos del fuego.

            Introducimos en tarros igual que en la receta anterior, tapamos y ponemos al baño maría en cazuela durante 15 minutos mínimo.